lunes, 16 de diciembre de 2013

Niños.

Los niños molan. Ellos no tienen la culpa. Ellos simplemente viven, hacen lo que les mandan, obedecen y actúan como se les ha enseñado, según lo que han vivido en sus casas y en el colegio, lo que han visto en la televisión y han aprendido en la calle con sus amigos. Son niños y suelen ser felices, porque sus preocupaciones no van más allá de lo que sucede en el entorno donde viven. No se cansan de jugar porque disfrutan de ese increíble momento en el que son libres, libres para poner sus reglas, para inventar y crear. Tienen ilusión. Tienen ídolos a los que admiran, queriendo ser de mayor como ellos. No les importa decir que de mayor quieren ser artistas, veterinarios o astronautas porque no ven una barrera que se lo impida, porque creen y se ven capaces de todo cuanto desean.

Los niños son malos y muy pillos. Por supuesto, porque es natural. La bondad va acompañada de la maldad, también la felicidad de la tristeza. Cuando un niño llora se le dice "no llores", en cambio cuando un adulto lo hace "llora, que es bueno". ¿?

Son niños, y lo bueno es que absorben y aprenden más rápido que tú y yo juntos. Y, quienes son, por así decirlo, los culpables? Exacto. Y quienes son los adultos? Personas que también han sido niños. ¿Solución?