martes, 26 de marzo de 2013

Bullying y drogas

Dicen que la escuela no debe esconder lo que pasa en la actualidad social. Estoy investigando que es lo que se trabaja en el colegio, si de verdad decidimos formar personas o robots. Sin tratar lo que pasa realmente dentro y solo nos ceñimos al libro, a los contenidos.

Hoy, he pasado una vez más por las aulas para hacer unas entrevistas a los alumnos de sexto y quinto. Simplemente sobre mi trabajo de fin de grado, que trata sobre la educación en valores. Quería comprobar si de verdad se trabaja en la escuela y de qué forma. Los niñños dicen cosas muy interesantes, proponen ideas, se lo toman en serio y lo respetan.

Pero, especialmente tengo debilidad por una clase de sexto en la que me siento muy a gusto hablando, a demás de que les encanta debatir. Después de hablar sobre los valores, me han pedido que me quedara. Está claro que no querían dar francés, era última hora de la tarde y les encanta poder pelarse asignaturas, pero como estaban participativos y esta semana, realmente son días tontos, se lo hemos permitido. Me he quedado una hora más, y de verdad, es tan gratificante... Lástima que se valore tan poco este trabajo.

La cuestión es que me han propuesto dos temas para debatir. El primero de ellos sobre el acoso escolar y el segundo las drogas. Sí, son niños de 12 años pero lo han pedido. Yo como fiel a mis principios, he decidido hablar sobre ello, como si hablara con personas adultas, porque en ese momento al menos, conmigo se han comportado como tal. He alucinado con la cantidad de cosas que sabían, que ven en la televisión, que oyen...

Una experiencia que recomiendo a todo profesor que pueda dedicar una hora de tutoría a sus niños, que por cierto, lo piden a gritos, y en mis encuentas está la respuesta.


Sean felices.

martes, 5 de marzo de 2013

Micromundo

A la mierda los conceptos que serán olvidados, los niños necesitan ser escuchados. Dime tú si te acuerdas de los exámenes que hiciste sobre las cordilleras, las mesetas, los ríos... Está claro que en primaria han de tener una base, pero si partimos de que no saben respetar, ceder y pedir perdón, abrazar y valorar, ¿como les vamos a enseñar los ríos? 


La escuela es un micromundo donde se observan conflictos constantes. Hay personas que no están hechas para la enseñanza y esas deberían de estar completamente fuera porque lo único que hacen es retrasar, estancar el progreso. El trabajo del maestro puede tener dos caminos, ser el más sencillo o el más complicado. Si escoges el primero, probablemente acabes amargado cada mañana cuando sepas que al levantarte te esperan ocho horas de mandar callar, chillar, mirar el libro, dictar deberes y castigar. Pero no serás el único, porque tus alumnos son una pequeña parte tuya, un reflejo, y terminarán igual que tú, porque las energías y las emociones se contagian. En cambio si eliges la segunda opción, ya no será todo un camino de rositas, sino que te verás enfrentado a una realidad que de verdad te preocupa, porque no solo amas esa profesión sino que quieres que tus veinticinco niños aprendan a ser personas. ¿O acaso lo que más recuerdas de tu etapa infantil, son los días en los que llegabas a clase y abrías la página 147 para leer la historia de Perico el que se fue al río y se encontró un palo? 
No creas que el niño que te saque una media de notables durante la etapa de primaria sea un futuro ingeniero. Cuando salen de la escuela viene la tarea difícil, se enfrentan a otro mundo, del que siempre le han hablado pero nunca vivido, tienen que resolver problemas solos, situaciones desconocidas. Tendrán que decidir sin los adultos, y ahí no cuenta el diez que te han sacado en conocimiento del medio, cuenta cómo has modelado a esa persona. Esa niña que solía pasar desapercibida y aprobaba justa, puede que no apostaras por ella, pero que en veinte años haya logrado más objetivos que tu y yo juntos.
Los niños necesitan ser escuchados, necesitan al menos una hora a la semana de tutoría en la que el maestro se dedique a ellos, simplemente a hablar, de temas que ellos crean conveniente, de lo que les atraiga, les motive, les guste. Los niños necesitan menos asignaturas monótonas en las que sólo se gaste el libro “leemos la lectura, página tal, ejercicio pascual, corregimos... hola me aburro”. No me extraña que se hable de fracaso escolar, si hasta para plástica se sigue un LIBRO. ¡Joder, inventemos un poco!