Los niños molan. Ellos no tienen la culpa. Ellos simplemente viven, hacen lo que les mandan, obedecen y actúan como se les ha enseñado, según lo que han vivido en sus casas y en el colegio, lo que han visto en la televisión y han aprendido en la calle con sus amigos. Son niños y suelen ser felices, porque sus preocupaciones no van más allá de lo que sucede en el entorno donde viven. No se cansan de jugar porque disfrutan de ese increíble momento en el que son libres, libres para poner sus reglas, para inventar y crear. Tienen ilusión. Tienen ídolos a los que admiran, queriendo ser de mayor como ellos. No les importa decir que de mayor quieren ser artistas, veterinarios o astronautas porque no ven una barrera que se lo impida, porque creen y se ven capaces de todo cuanto desean.
Los niños son malos y muy pillos. Por supuesto, porque es natural. La bondad va acompañada de la maldad, también la felicidad de la tristeza. Cuando un niño llora se le dice "no llores", en cambio cuando un adulto lo hace "llora, que es bueno". ¿?
Son niños, y lo bueno es que absorben y aprenden más rápido que tú y yo juntos. Y, quienes son, por así decirlo, los culpables? Exacto. Y quienes son los adultos? Personas que también han sido niños. ¿Solución?
lunes, 16 de diciembre de 2013
viernes, 10 de mayo de 2013
LaOpresiónMalvadaContraEducación
Es de ser inutiles!
Me estas hablando de calidad educativa, de disminuir el 38% de fracaso escolar que hay en este pais... y pretendes con ello tener hasta 33 alumnos en un aula, suprimir una tutoria, y darle prioridad a matematicas y castellano.
Entiendo, tu lo q quieres es crear robots, que no desarrollen la creatividad, que no piensen para que no puedan criticar tu mierda. Bien, ese es el objetivo. Que en un aula con 30 niños de x años los enseñe tu tio o tu primo, q seguro q lo harian muy bien, y seguro que los enchufas. Ah no, que estamos hablando de la escuela publica, esa a la cual no has ido y te quieres joder.
Para educar y formar personas, q es la prioridad de la escuela primaria, es IMPOSIBLE hacerlo como tu cabeza de koala manda. Y pido perdon a los koalas pero es el primer animal q se me ha ocurrido. En la jungla deberiais estar
A no ser que quieras implantar en tu clase un regimen dictatorial donde tus alumnos obedezcan ordenes, no se como dismuira ese fracaso. Para hablar sobre algo has de conocerlo por dentro, la escuela no es un sobre, no es un negocio. La diversidad enriquece. Mis alumnos han crecido con un niño que lleva un implante coclear desde que nacio. Cuando se le cae, ellos se lo colocan, cuando le hablan le miran a los ojos y gestualizan, tienen siete años y lo hacen tan sencillo como beber agua de un vaso. Eso es integracion y belleza. Eso es lo que quereis destrozar. Buitres.
viernes, 19 de abril de 2013
Dedicado a todo aquel que se lo autodedique.
Hoy, un día más y un día menos de mi bonita experiencia de prácticas, estoy con ánimos de volver a opinar. Hemos hecho una salida al instituto con los de 3º y 5º para practicar pilota valenciana en el trinquet, concretamente "el raspall".
Primera. Los niños no tenían ni idea de las normas de juego. La pilota valenciana es conocida como un "joc de cavallers" donde no hay árbitro porque los mismos jugadores son honestos y no hacen trampas. Por tanto, es una genial opción trabajar esto en el colegio para enseñarles lo que es juego limpio. Bien. Llevan casi tres meses "practicando" y no han sido capaces de respetarlas.Yo alucinaba.
- X, pero esto no lo pueden hacer, no vale, corrígeles. - le digo
- Ya... es que hemos practicado muy poco y sólo ha dado tiempo a enseñar lo básico. - posteriormente, chillido que emite a los niños corrigiendo el error.
¿Hola? ¿Poco tiempo? Y lo básico en raspall ¿qué es? Porque un juego muy difícil de explicar con doscientas mil normas... creo que no vamos.
Lo que no puede ser es que se permitan los errores durante las clases y luego se pretenda que lo hagan perfecto y sin conflictos, siendo que los estás educando a través de la competición en todo momento. Ale a ver quien gana. Algunos niños han acabado hasta llorando por haber perdido. Dime tú a mí si eso es normal. Hasta qué grado de competición se han metido en sus cabezas para que acaben así de rebotados. En fin, muy fuerte.
Segunda. ¡A partir de hoy existe el "penalti" en pilota valenciana! ¡Bieeeen! ¡Seguimos fomentando la competición!
Frase de un niño " si es que no nos ha enseñado nada, sólo a hacernos el guante". No te digo nada, y te lo digo todo. Es con la frase que me he quedado pero vamos, he oído muchas sucedáneas.
Tercera. Ha habido un conflicto en la final, donde hemos propuesto que los ganadores de tercero se enfrentaran contra los de quinto (ha sido una pasada de gracioso, los de tercero muy pros). Así pues, cuando un niño de quinto le ha pegado a una niña de su clase...os pongo en situación: El maestro estaba explicando a todos la final que se iba a disputar en medio de la cancha. Todo el público, es decir, los niños y profesores, atendiendo. Cuando se han pegado, el tutor de esta clase ha hecho una cosa admirable, nada más y nada menos que llevar al niño en medio de la pista diciendo (o mejor, chillando) "mira lo que está haciendo, otra vez" al profesor que explicaba. Este ha pasado a ejecutar su siguiente berrido y castigo delante de toda la gente. ¿Esto es normal? Porque según mis criterios/principios, no. Así vamos señores.
Reconozco el buen trabajo de muchos maestros. Los hay que se lo curran, y mucho, que luchan por sus niños, porque tengan una buena educación ya que muchas veces (y cada vez más) no viene dada desde casa. Educar no es fácil. Que los niños jueguen, copien, hagan ejercicios... más o menos, sí lo es.
Conclusión 1: Si te diriges o contestas a los niños con un tono de voz elevado, ¿cómo crees que te van a responder? Una clase acaba siendo el espejo del maestro. Es su punto de referencia, los niños imitan, absorben.
Conclusión 2: Siempre me quedo con ganas de decir muchas más cosas pero bueno, no me quiero hacer pesada.
Conclusión 3: Cada vez tengo más ganas de ser maestra, pero tal como están las cosas...
PD: os dejo esta canción que la llevo todo el día en la cabeza, por si os apetece escucharla:
http://www.youtube.com/watch?v=tyBs6-cmFvQ
PD: os dejo esta canción que la llevo todo el día en la cabeza, por si os apetece escucharla:
http://www.youtube.com/watch?v=tyBs6-cmFvQ
martes, 26 de marzo de 2013
Bullying y drogas
Dicen que la escuela no debe esconder lo que pasa en la actualidad social. Estoy investigando que es lo que se trabaja en el colegio, si de verdad decidimos formar personas o robots. Sin tratar lo que pasa realmente dentro y solo nos ceñimos al libro, a los contenidos.
Hoy, he pasado una vez más por las aulas para hacer unas entrevistas a los alumnos de sexto y quinto. Simplemente sobre mi trabajo de fin de grado, que trata sobre la educación en valores. Quería comprobar si de verdad se trabaja en la escuela y de qué forma. Los niñños dicen cosas muy interesantes, proponen ideas, se lo toman en serio y lo respetan.
Pero, especialmente tengo debilidad por una clase de sexto en la que me siento muy a gusto hablando, a demás de que les encanta debatir. Después de hablar sobre los valores, me han pedido que me quedara. Está claro que no querían dar francés, era última hora de la tarde y les encanta poder pelarse asignaturas, pero como estaban participativos y esta semana, realmente son días tontos, se lo hemos permitido. Me he quedado una hora más, y de verdad, es tan gratificante... Lástima que se valore tan poco este trabajo.
La cuestión es que me han propuesto dos temas para debatir. El primero de ellos sobre el acoso escolar y el segundo las drogas. Sí, son niños de 12 años pero lo han pedido. Yo como fiel a mis principios, he decidido hablar sobre ello, como si hablara con personas adultas, porque en ese momento al menos, conmigo se han comportado como tal. He alucinado con la cantidad de cosas que sabían, que ven en la televisión, que oyen...
Una experiencia que recomiendo a todo profesor que pueda dedicar una hora de tutoría a sus niños, que por cierto, lo piden a gritos, y en mis encuentas está la respuesta.
Sean felices.
Hoy, he pasado una vez más por las aulas para hacer unas entrevistas a los alumnos de sexto y quinto. Simplemente sobre mi trabajo de fin de grado, que trata sobre la educación en valores. Quería comprobar si de verdad se trabaja en la escuela y de qué forma. Los niñños dicen cosas muy interesantes, proponen ideas, se lo toman en serio y lo respetan.
Pero, especialmente tengo debilidad por una clase de sexto en la que me siento muy a gusto hablando, a demás de que les encanta debatir. Después de hablar sobre los valores, me han pedido que me quedara. Está claro que no querían dar francés, era última hora de la tarde y les encanta poder pelarse asignaturas, pero como estaban participativos y esta semana, realmente son días tontos, se lo hemos permitido. Me he quedado una hora más, y de verdad, es tan gratificante... Lástima que se valore tan poco este trabajo.
La cuestión es que me han propuesto dos temas para debatir. El primero de ellos sobre el acoso escolar y el segundo las drogas. Sí, son niños de 12 años pero lo han pedido. Yo como fiel a mis principios, he decidido hablar sobre ello, como si hablara con personas adultas, porque en ese momento al menos, conmigo se han comportado como tal. He alucinado con la cantidad de cosas que sabían, que ven en la televisión, que oyen...
Una experiencia que recomiendo a todo profesor que pueda dedicar una hora de tutoría a sus niños, que por cierto, lo piden a gritos, y en mis encuentas está la respuesta.
Sean felices.
martes, 5 de marzo de 2013
Micromundo
A la mierda los conceptos que serán olvidados, los niños necesitan ser escuchados. Dime tú si te acuerdas de los exámenes que hiciste sobre las cordilleras, las mesetas, los ríos... Está claro que en primaria han de tener una base, pero si partimos de que no saben respetar, ceder y pedir perdón, abrazar y valorar, ¿como les vamos a enseñar los ríos?

La escuela es un micromundo donde se observan conflictos constantes. Hay personas que no están hechas para la enseñanza y esas deberían de estar completamente fuera porque lo único que hacen es retrasar, estancar el progreso. El trabajo del maestro puede tener dos caminos, ser el más sencillo o el más complicado. Si escoges el primero, probablemente acabes amargado cada mañana cuando sepas que al levantarte te esperan ocho horas de mandar callar, chillar, mirar el libro, dictar deberes y castigar. Pero no serás el único, porque tus alumnos son una pequeña parte tuya, un reflejo, y terminarán igual que tú, porque las energías y las emociones se contagian. En cambio si eliges la segunda opción, ya no será todo un camino de rositas, sino que te verás enfrentado a una realidad que de verdad te preocupa, porque no solo amas esa profesión sino que quieres que tus veinticinco niños aprendan a ser personas. ¿O acaso lo que más recuerdas de tu etapa infantil, son los días en los que llegabas a clase y abrías la página 147 para leer la historia de Perico el que se fue al río y se encontró un palo?
Los niños necesitan ser escuchados, necesitan al menos una hora a la semana de tutoría en la que el maestro se dedique a ellos, simplemente a hablar, de temas que ellos crean conveniente, de lo que les atraiga, les motive, les guste. Los niños necesitan menos asignaturas monótonas en las que sólo se gaste el libro “leemos la lectura, página tal, ejercicio pascual, corregimos... hola me aburro”. No me extraña que se hable de fracaso escolar, si hasta para plástica se sigue un LIBRO. ¡Joder, inventemos un poco!No creas que el niño que te saque una media de notables durante la etapa de primaria sea un futuro ingeniero. Cuando salen de la escuela viene la tarea difícil, se enfrentan a otro mundo, del que siempre le han hablado pero nunca vivido, tienen que resolver problemas solos, situaciones desconocidas. Tendrán que decidir sin los adultos, y ahí no cuenta el diez que te han sacado en conocimiento del medio, cuenta cómo has modelado a esa persona. Esa niña que solía pasar desapercibida y aprobaba justa, puede que no apostaras por ella, pero que en veinte años haya logrado más objetivos que tu y yo juntos.
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