martes, 5 de marzo de 2013

Micromundo

A la mierda los conceptos que serán olvidados, los niños necesitan ser escuchados. Dime tú si te acuerdas de los exámenes que hiciste sobre las cordilleras, las mesetas, los ríos... Está claro que en primaria han de tener una base, pero si partimos de que no saben respetar, ceder y pedir perdón, abrazar y valorar, ¿como les vamos a enseñar los ríos? 


La escuela es un micromundo donde se observan conflictos constantes. Hay personas que no están hechas para la enseñanza y esas deberían de estar completamente fuera porque lo único que hacen es retrasar, estancar el progreso. El trabajo del maestro puede tener dos caminos, ser el más sencillo o el más complicado. Si escoges el primero, probablemente acabes amargado cada mañana cuando sepas que al levantarte te esperan ocho horas de mandar callar, chillar, mirar el libro, dictar deberes y castigar. Pero no serás el único, porque tus alumnos son una pequeña parte tuya, un reflejo, y terminarán igual que tú, porque las energías y las emociones se contagian. En cambio si eliges la segunda opción, ya no será todo un camino de rositas, sino que te verás enfrentado a una realidad que de verdad te preocupa, porque no solo amas esa profesión sino que quieres que tus veinticinco niños aprendan a ser personas. ¿O acaso lo que más recuerdas de tu etapa infantil, son los días en los que llegabas a clase y abrías la página 147 para leer la historia de Perico el que se fue al río y se encontró un palo? 
No creas que el niño que te saque una media de notables durante la etapa de primaria sea un futuro ingeniero. Cuando salen de la escuela viene la tarea difícil, se enfrentan a otro mundo, del que siempre le han hablado pero nunca vivido, tienen que resolver problemas solos, situaciones desconocidas. Tendrán que decidir sin los adultos, y ahí no cuenta el diez que te han sacado en conocimiento del medio, cuenta cómo has modelado a esa persona. Esa niña que solía pasar desapercibida y aprobaba justa, puede que no apostaras por ella, pero que en veinte años haya logrado más objetivos que tu y yo juntos.
Los niños necesitan ser escuchados, necesitan al menos una hora a la semana de tutoría en la que el maestro se dedique a ellos, simplemente a hablar, de temas que ellos crean conveniente, de lo que les atraiga, les motive, les guste. Los niños necesitan menos asignaturas monótonas en las que sólo se gaste el libro “leemos la lectura, página tal, ejercicio pascual, corregimos... hola me aburro”. No me extraña que se hable de fracaso escolar, si hasta para plástica se sigue un LIBRO. ¡Joder, inventemos un poco!

3 comentarios:

  1. Hola Marta! :) No sabia que tenías un blog y que escribias tan bien, sino hubiera entrado antes sin duda.
    He leído un par de entradas y la verdad es que me han emocionado... todo el mundo debería pensar como tú, poniendo los valores en primer lugar, porque son la base... primero hay que ser personas.
    Podría decirte muchas cosas pero prefiero leer cada uno de tus textos porque seguro que son tan buenos como este.
    De verdad que escribes genial, tanto como juegas al veibol ;) Me ha encantado!!

    Un abrazo, Paula.

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  2. Qué ilusión me ha hecho tu comentario, no me lo esperaba! Lo bonito de esto, es que crees conocer a las personas pero queda tanto por aprender de ellas... que te pueden llegar a sorprender, de muchas maneras. Ánimo y muchas muchas gracias! :)

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  3. Aiiii no había visto que me habías contestado, que bonica eres! :)
    Voy a seguir leyendo que me quedé a medias y como que no me voy a perder ninguno de tu textos jaja.
    No dejes de escribir Marta y no me des las gracias!! Muaaa!

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